Dirigido a:
Personas con acné hormonal y/o juvenil, así como pacientes con piel grasa, puntos negros, brotes activos y piel congestionada.
Causa / Por qué aparece:
El acné es una condición cutánea multifactorial que puede presentarse de diferentes formas (de hecho, existen más de 40 tipos clínicos) según su origen y severidad.
Generalmente se debe a una combinación de factores:
- Producción excesiva de sebo por las glándulas sebáceas.
- Obstrucción de los poros debido a células muertas o residuos.
- Crecimiento de bacterias (como Cutibacterium acnes) que inflaman la piel.
- Cambios hormonales, especialmente durante la adolescencia, menstruación o estrés.
- Factores externos como el uso de cosméticos inadecuados, contaminación o una alimentación alta en azúcares y grasas.
Estos elementos pueden generar distintos tipos de lesiones —comedones, pápulas, pústulas o nódulos— que varían en profundidad e intensidad, por eso el tratamiento debe adaptarse al tipo de acné y a la piel de cada paciente.
Procedimiento:
Se realiza una valoración física de cada paciente para determinar el tratamiento mas adecuado ya sea químico, orgánico o aparatología.
Resultados esperados:
Eliminación de la condición cutanea específica, reducción de brotes, control de grasa, poros más limpios y piel visiblemente más equilibrada y saludable.
Frecuencia recomendada:
Al inicio del tratamiento (según la severidad) se recomienda la sesión cada semana y ya controlado el padecimineto se pueden programar las sesiones quincenal, mensual o bimestralmente para conservar resultados.
